La Asociación de Dietistas Nutricionistas Clínicos de España (ADNCE) ha celebrado una jornada dedicada a analizar la realidad de los profesionales, cita que han aprovechado sus representantes para pedir su incorporación en mayor número al Sistema Nacional de Salud (SNS), algo que es « une nécessité urgente pour garantir la qualité des soins ».
El encuentro, desarrollado en colaboración con la Universidad Católica de Valencia (UCV), ha servido para reivindicar el papel « esencial » de los dietistas nutricionistas clínicos. Sin embargo, los ponentes han señalado que « pese a su relevancia en la evolución de los pacientes », su presencia en el sistema sanitario « sigue siendo insuficiente ».
« Cette situation contrasta con les données disponibles, qui démontrent que la thérapie nutritionnelle améliore les résultats, réduit les complications et contribue à une prise en charge plus sûre et efficace », han asegurado, tras lo que han presentado le ‘Processus Biochimique-Clinique-Nutritionnel’ (PBCNut), modèle de certification des professionnels que organise et analyse conjointement les données biochimiques, cliniques et nutritionnelles de chaque patient.
Según han afirmado, la metodología empleada « permet d’interpréter mieux la situation clinique, de choisir l’intervention nutritionnelle la plus adaptée et d’évaluer ses résultats selon des critères objectifs », enfoque con el que se « permet de gagner en précision et en visibilité au sein du système, favoreçant son intégration réelle dans les équipes de soins ».
ACTE CLINIQUE PRÉCIS ET VÉRIFIABLE
« Cette intégration permet que le traitement nutritionnel cesse de se baser sur des régimes génériques et se transforme en un acte clinique précis et vérifiable, avec des avantages clairs pour tous les acteurs du système », han continuado, pour préciser que, de cara a los pacientes, ofrece une atención personnalisée ajustée à la physiopathologie de leur maladie, une sécurité clinique accrue et des traitements objectifs, évaluables dans le temps.
De plus, han indicado que para los dietistas nutricionistas y los equipos clínicos, aporta rigor científico en el razonamiento, lenguaje clínico común con el resto de especialidades y reducción de la variabilidad en diagnóstico y prescripción. Procesos homogéneos, calidad trazable y auditable, mejor planificación de recursos y registro de datos útiles para evaluar resultados en soporte nutricional son las ventajas para los hospitales.
Por último, los expertos han explicado que, para el SNS y las Administraciones, facilita mejorar el estado nutricional de los pacientes, repercutir positivamente en la respuesta a los tratamientos médicos y reducir tanto las complicaciones como las estancias hospitalarias; mientras que para las universidades, otorga un marco metodológico para actualizar planes de estudio y formar a futuros graduados con competencias clínicas estandarizadas desde el inicio de su carrera profesional.