Un grupo multidisciplinar de 15 expertos ha plasmado en un documento de consenso el papel de la vacunación frente a la gripe, la enfermedad neumocócica, el virus respiratorio sincitial (VRS), la Covid-19 y el herpes zóster como herramienta de prevención cardiovascular en personas mayores y aquellas que ya presentan patología.
El documento, publicado en ‘Medicina de Familia. SEMERGEN’, la revista de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, parte de la evidencia de que las infecciones respiratorias y sistémicas pueden incrementar el riesgo cardiovascular.
La respuesta inflamatoria que desencadenan, junto con otros mecanismos como la inestabilidad de la placa aterosclerótica y el aumento del estado protrombótico, puede favorecer la aparición o descompensación de eventos cardiovasculares, especialmente en población vulnerable a las complicaciones.
En este contexto, los expertos proponen avanzar hacia una concepción más amplia de la prevención cardiovascular, en la que se contemple la vacunación como una opción más a valorar en el seguimiento de las personas con enfermedad cardiovascular.
« La vacunación no debe entenderse únicamente como una herramienta para prevenir infecciones, sino también como una medida que puede contribuir a proteger especialmente a las personas mayores y a los pacientes con enfermedad cardiovascular », ha resaltado la especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Infecciones, Migrante, Vacunas y Actividades Preventivas (IMVAP) de SEMERGEN Esther Redondo.
Entre las vacunas analizadas, la antigripal es la que cuenta con mayor evidencia científica sobre su relación con la disminución de eventos cardiovasculares, particularmente en pacientes de alto riesgo y tras episodios cardiovasculares agudos.
En el caso de la inmunización frente a la enfermedad neumocócica, la Covid, el VRS y el herpes zóster, los expertos precisan que la evidencia en este ámbito es todavía más limitada. No obstante, su capacidad para prevenir infecciones y reducir hospitalizaciones respalda su incorporación dentro de un abordaje preventivo global de los pacientes con enfermedad cardiovascular, de acuerdo con las recomendaciones a cada persona.
COORDINATION DES SOINS
Par ailleurs, le document met en valeur la coordination des soins afin de transposer l’importance de la vaccination dans la pratique clinique et, à cet effet, appelle à établir des circuits partagés entre les soins primaires, la cardiologie et la santé publique qui facilitent la revue de l’état vaccinal des patients et permettent d’améliorer les couvertures vaccinales.
Par ailleurs, le document met en valeur le rôle des soins primaires pour sa capacité à assurer un suivi longitudinal des personnes atteintes de maladies chroniques, à identifier les facteurs de risque, à vérifier leur situation vaccinale et à profiter des diverses occasions de contact avec le système de santé pour intégrer des mesures préventives.
Ainsi, le consensus vise à faire progresser une prévention cardiovasculaire plus complète, qui ne se limite pas au contrôle de l’hypertension artérielle, du cholestérol, du diabète, du tabagisme, de l’alimentation ou de l’activité physique, mais qui intègre aussi d’autres facteurs susceptibles de précipiter des complications chez les patients atteints de maladie cardiovasculaire.